¿Deberíamos beber menos alcohol? – The New York Times


De ser aceptada, la nueva recomendación hará de Estados Unidos el país más reciente en emitir una pauta más estricta en cuanto al consumo de alcohol. En los últimos años, Australia, Gran Bretaña, Francia y otros países han emitido nuevas pautas que reducen los límites recomendados de consumo de alcohol diario y semanal. Las autoridades en salud en esos países han afirmado que la evidencia sugiere que consumir menos alcohol es más seguro y que incluso una copa diaria aumenta el riesgo de padecer cáncer.

El debate científico en torno al consumo moderado de alcohol se remonta a la década de 1970, cuando los investigadores de California se dieron cuenta de que los abstemios padecían más infartos que las personas que bebían moderadamente. En las décadas posteriores, muchos estudios observacionales que analizaron poblaciones numerosas documentaron lo que se conoce como la curva en J entre el alcohol y la mortalidad debida a cualquier causa, en especial los padecimientos cardiacos: los índices de mortalidad se redujeron entre quienes bebían moderadamente, en comparación con quienes no bebían y luego aumentaba entre aquellas personas cuyo consumo excedía una o dos copas diarias.

No obstante, los estudios observacionales solo pueden mostrar una correlación, no una causalidad, además de que tienen otras limitaciones. Un factor que provoca mucha confusión es que el estatus socioeconómico es un gran indicador de salud y esperanza de vida, y tiene una relación cercana con los niveles de consumo de alcohol. Los estudios muestran que, en comparación con los bebedores empedernidos y los abstemios, las personas que beben moderadamente suelen ser más acaudaladas y tener un nivel educativo más elevado. También suelen tener mejores servicios de salud, hacer más ejercicio, llevar dietas más saludables y presentar menos obesidad.

Un estudio que comparó a los no bebedores con los bebedores moderados (que se definen como esas personas que beben dos copas al día en los hombres y una en las mujeres) reveló que 27 de los 30 factores de riesgo sólidamente establecidos para las enfermedades cardiacas tenían una “prevalencia significativamente mayor” entre los no bebedores. En otras palabras, en lugar de mejorar la salud, el consumo moderado de alcohol puede ser indicador de un mayor nivel socioeconómico y otros factores del estilo de vida que favorecen una vida más larga.

Otro problema de los estudios de observación es el sesgo en la selección. En algunos estudios grandes, las personas clasificadas como “no bebedoras” podrían ser en realidad antiguas bebedoras empedernidas o padecer problemas de salud que les impidan beber. En los estudios se ha comprobado que los no bebedores tienen mayores índices de discapacidades físicas, problemas psiquiátricos y enfermedades preexistentes. Cuando los estudios rigurosos tienen en cuenta estos factores, revelan que el efecto protector del consumo moderado de alcohol desaparece.

“La aparente protección se desvanece como la niebla en un día de otoño al salir el sol”, afirmó Timothy Stockwell, investigador del tema del alcohol y director del Instituto Canadiense de Investigación de Adicciones de la Universidad de Victoria. “Cuando haces un análisis forense de todos estos miles de estudios, la mayoría de ellos tienen defectos terribles y están abiertos a estos sesgos sistemáticos”.

Una manera de superar estas limitaciones es a través de estudios genéticos. Algunas personas son portadoras de una variante genética que altera su capacidad para metabolizar el alcohol, lo que les provoca enrojecimiento de la piel, irritación y otros síntomas desagradables cuando beben. En consecuencia, suelen abstenerse o beben muy poco. En teoría, si el alcohol fuera benéfico para la salud cardiaca estas personas deberían padecer más enfermedades cardiacas en comparación con otras. En cambio, como reveló un amplio análisis publicado en la revista BMJ en 2014, tienen “un perfil cardiovascular más favorable y un riesgo reducido de padecer enfermedades coronarias que aquellos que no tienen la variante genética”.



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